Lo que sucedió

Síntesis de la massacre

El día ocho de diciembre de 1981, tropas aerotransportadas del Batallón de Infantería de Reacción Inmediata (BIRI) “Atlacatl” arribaron a la población de Perquín al norte de Morazán. El Comandante en jefe del Batallón era el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios (ya fallecido); el oficial a cargo del operativo, el entonces Mayor Natividad de Jesús Cáceres Cabrera. El contingente se desplegó con cerca de seiscientos efectivos que fueron divididos en cinco compañías. Las compañías se desplegaron en un radio geográfico considerable e iniciaron su desplazamiento con rumbo sureste.

El día diez de diciembre, las cinco compañías del BIRI Atlacatl, en horas de la tarde, confluyeron en el caserío El Mozote, situado a varios kilómetros al sur de Perquín. En el lugar permanecían solamente civiles. Previamente, el caserío había sido atacado con morteros por la artillería del ejercito, con saldo de un anciano y un niño lesionados. En El Mozote se agrupaban centenares de personas desplazadas de los alrededores, demás de los residentes del lugar, pues se había corrido el rumor de que las personas que ahí se refugiaran no serían agredidas por el ejercito. El Batallón tomó posesión militar del caserío y reunió a sus moradores en la plaza, tras lo cual les obligó refugiarse de nuevo en las viviendas.

El día once de diciembre, a tempranas horas, los pobladores de El Mozote fueron reunidos nuevamente en la plaza, pero esta vez fueron separados en grupos: hombres, adolescentes y niños púberes en un grupo; mujeres, niñas y niños más pequeños, en otro. Este último grupo fue encerrado en unas viviendas. A eso de las ocho de la mañana, iniciaron las ejecuciones de los hombres y adolescentes, por grupos, en los alrededores del caserío, ante el espanto y terror de toda la comunidad. Cuando hubieron asesinado a este grupo numeroso, revieron el procedimiento con las mujeres, en horas de la tarde; ésta vez separaron a las más jóvenes, a quienes violaron sexualmente. Esta vez el procedimiento incluyó el separar a las madres de sus hijos, para ser llevadas al sitio donde serían masacradas, en el extremo sureste del caserío. A la noche, las decenas de niños y niñas en poder de los militares fueron asesinados y sus cuerpos arrojados al interior de “El Convento”, pequeña construcción anexa a la ermita del caserío.

Similares procedimientos de exterminio a decenas de familias campesinas fueron desarrollados por el BIRI Atlacatl y otras unidades del ejercito en los caseríos Ranchería y los Toriles, el día 12 de diciembre de 1981, ambos situados al norte de El Mozote. Luego, el día 13 de diciembre, la masacre se extendió al caserío Jocote Amarillo y al cantón Cerro Pando, al sur de El Mozote.

La masacre de El Mozote era parte de una estrategia militar de genocida contra la población salvadoreña, el gobierno y el ejercito exterminaron números masivos de campesinos inocentes en las zonas de guerra. Quisieron “quitar el agua del pez”. Como resultado se llevaron a cabo muchas masacres en varios lugares del país como Chalatenango, San Vicente, Cabañas, y Morazán en los años de 1980 hasta 1984. Las operaciones fueron conocidas como: “Tierra razada”.

Las Exhumaciones

El 13 de octubre de 1992, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y peritos del Instituto de Medicina Legal de El Salvador iniciaron los trabajos arqueológicos forenses en el denominado sitio 1, “El Convento” del caserío El Mozote. Previamente, el Juez de la causa ordenó una serie de procedimientos burocráticos e innecesarios, que estuvieron a punto de impedir la participación de los antropólogos argentinos. Posteriormente, se sumarían a los trabajos científicos varios expertos norteamericanos de renombre mundial. Las exhumaciones de víctimas de la Masacre se realizaron en el contexto de las investigaciones que la Comisión de la Verdad desarrollaba de conformidad a su mandato.

Las conclusiones del informe forense sobre las exhumaciones del El Convento fueron categóricas y escalofriantes. Se demostró plenamente que todas las victimas fueron depositados en ese lugar en un solo evento temporal, descartándose la hipótesis de un “cementerio clandestino” que difundieron algunas autoridades judiciales; debido a los hallazgos, se concluyó que los sucesos investigados no habrían ocurrido después de 1981. Fueron recuperados los restos de un mínimo de 146 personas, aunque el número pudo ser mayor, siendo la causa de esta incertidumbre consecuencia de masivas lesiones peri-mortem, el daño post-mortem y la mezcla de los restos; muchos infantes podrían haber sido totalmente cremados, otros niños tal vez no fueron contados debido a la extensa fragmentación de las partes del cuerpo.

En el lugar conocido como "el convento”, encerrado con el techo y cuatro paredes de adobe, un espacio de 3 por 5 metros, se descubrieron los restos de 146 personas y 19 `concentraciones’. 140 eran niños pequeños menores de 12 años con la edad promedio de seis años. Entre las adultas estaba una mujer mayor y otra en el tercer trimestre de embarazo. Muchos de los niños pequeños fueron pulverizados por las explosiones y fuego entonces el número de las victimas puede ser más aún.

Veinticuatro tiradores mataron a los niños, usando fusiles M-16 y balas hechos en Estados Unidos Expertos establecieron que las victimas no podían ser victimas de tiroteos, tampoco podrían ser sepultados en grupos en diferentes ocasiones.

“No hay evidencias para apoyar el argumento de que estas victimas, casi todas niños pequeños, fueran parte de un combate o hubieran sido atrapados en un enfrentamiento de fuego cruzado. Por el contrario, la evidencia apoya fuertemente la conclusión de que fueron victimas intencionales de una ejecución masiva extrajudicial”.

Hasta la fecha un listado ha sido compilado de los nombres de los y las masacrados, con un total de más que 800 personas. El listado incluye más que 420 niños y niñas.

Que pasó en El Mozote, por bien o por mal, es parte de nuestra historia. Será fatal a olvidar porque solamente en preservar y recordar la historia podemos evitar la repetición de actos tan horrendos y similares.

 
Fuente de información :La comunidad de El Mozote, Tutela Legal archidiócesis de San Salvador